Los acuerdos nucleares desaparecieron en el Rig-e Jenn

Santos Miguel González Columna de opinión mordaz

Armas de destrucción masivas

Los científicos todavía no logran explicarlo.
Un grupo de expertos glorificados internacionales, asegura que los acuerdos entre Irán y Estados Unidos desaparecieron misteriosamente mientras cruzaban el desierto maldito de Rig-e Jenn.

Algunos culpan a las tormentas de arena.Otros sospechan de interferencias magnéticas.Y ciertos analistas geopolíticos creen que los documentos simplemente murieron de cansancio, porque negociar con Medio Oriente ya parece un episodio paranormal patrocinado por petróleo premium.

Según las leyendas persas, el Rig-e Jenn es un lugar donde desaparecen viajeros, caravanas y hasta brújulas completas.Ahora también desaparecen tratados nucleares.

Las primeras señales fueron extrañas. Los enviados internacionales entraron al desierto cargando carpetas, promesas de paz y sonrisas diplomáticas cuidadosamente ensayadas. Horas después comenzaron a caminar en círculos repitiendo frases como:
—“Estamos avanzando positivamente.”—“Las conversaciones fueron constructivas.”—“Existe voluntad mutua.”

Frases que, en lenguaje diplomático, significan:

“No hemos resuelto absolutamente nada.”
Los satélites detectaron algo aún más inquietante: cada vez que un negociador pronunciaba la expresión “acuerdo final”, una tormenta de arena cubría inmediatamente la zona pérsica… y los emisarios de ambos países desaparecían sin dejar rastro.

Minutos después, desde Washington, aparecía una conferencia culpando automáticamente a Irán.
Especialistas creen que el fenómeno podría estar relacionado con décadas acumuladas de sanciones, amenazas militares y conferencias inútiles.

Mientras tanto, en Washington, algunos políticos continúan buscando armas nucleares invisibles como si vivieran atrapados en un eterno déjà vu de Irak.Ni los Cazafantasmas encontraron jamás aquellas famosas armas de destrucción masiva.

En Teherán respondieron que su programa es “pacífico”.Una palabra que, en geopolítica, significa:
“Tranquilos… pero no hagan demasiadas preguntas.”

Mientras tanto, ciertos analistas occidentales siguen observando cada túnica, turbante y maletín diplomático como si ocultaran secretos capaces de alterar el equilibrio mundial.

El problema es que las negociaciones parecen sufrir el mismo destino de los exploradores del Rig-e Jenn: todos entran convencidos de encontrar una salida… y terminan atrapados entre espejismos diplomáticos.

Un día desaparecen las sanciones.Al otro reaparecen.Luego desaparece la confianza.Después desaparece la paciencia.Y finalmente desaparece la lógica… mientras el petróleo sigue aumentando silenciosamente.

La comunidad internacional ya evalúa instalar señales de emergencia en el desierto:
“Precaución:Zona de alta actividad paranormal diplomática.Aquí desaparecen tratados, promesas y conferencias de paz.”

Expertos del fenómeno aseguran que el desierto reacciona violentamente a expresiones como:
“Avance histórico”,“consenso mutuo”y “últimos detalles técnicos”.

Incluso algunos beduinos afirman haber visto figuras caminando entre las tormentas repitiendo eternamente:
—“Todavía hay esperanza.”—“Seguimos comprometidos con la paz.”—“Las sanciones podrían flexibilizarse.”
Pero nadie volvió a encontrarlos.

Quizás el verdadero misterio sea cómo la humanidad logró convertir cada intento de diálogo en una arena movediza donde todos prometen paz… mientras esconden un misil detrás de la espalda.
Porque en el fondo, el Rig-e Jenn moderno no está en Irán.
Está en la política internacional.

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