Por Norma Acosta
Columna de opinión

Barry Pollack, abogado defensor de Maduro.
Él quiere ser el protagonista de esta nueva «película» donde el abogado estrella desafía al sistema, y por eso monta «un gran show».
Fíjense en la contradicción tan grande que es el corazón de este punto blanco: él sale a decir ante el juez que su cliente es «insolvente» y que no tiene ni un centavo, pero al mismo tiempo vemos que la esposa, Cilia Flores, paga defensas millonarias en el mismo tribunal. ¡Es un chiste de mal gusto! Si el matrimonio es una sociedad de bienes, no tiene ninguna lógica que él sea pobre y ella sea millonaria. Por eso creo que la fiscalía de USA aplicó la famosa «Teoría del Espejo»: dejaron que Cilia pagara para rastrear de dónde sale ese dinero, porque lo que ella gasta refleja lo que él tiene oculto.
Pollack, que es muy inteligente, ya se dio cuenta de que ese espejo lo va a terminar hundiendo, y por eso ahora lo vemos forzando la barra con el Artículo 68 de nuestra Constitución. Lo que yo veo es que está buscando una puerta de salida corriendo.
Si no le permiten usar el dinero del Estado, tiene la excusa perfecta para renunciar y decir que «el sistema no lo dejó defenderlo», y así se va a su casa con su récord de victorias intacto y con el final de su libro ya escrito. Al final, es pura vanidad y ganas de fama a costa del dinero de nosotros los venezolanos. ¡Es que se le ve la costura por todos lados!


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