Por Santos Miguel Gonzalez
Columna de opinion

la cual tenía una relación
Según versiones que circularon ese día, el operativo fue presentado como uno más de alta precisión: ubicación, despliegue, enfrentamiento y un final anunciado entre monte y balas.
Pero lejos de los comunicados oficiales, un vocero improvisado —un ejidatario, trabajador del campo— narró la escena desde otro ángulo. Yo no confirmé nada. Solo tomé notas.
Con la crudeza del lenguaje rural y sin comas para la prudencia, dijo: “Al Mencho lo agarraron por menso… Por mirar lo que no debía.”
En su relato, la huida no fue táctica sino impulso. No fue estrategia: fue distracción. Mientras unos hablaban de negociación entre sombras, él pensaba escapar acompañado:“Yo me voy con la chica.”
El problema nunca fue el monte. Fue la idea, porque cuando se confunde el escape con el capricho, la historia no persigue: alcanza.
Y así, según el grito del campo, no cayó por inteligencia ajena ni por genio militar, sino por mirar lo que no debía…pero juzgue usted o sea el juez y contemple que miraba, porque aún miro la foto y me encuentro perdido en el espacio.
Está no es una versión oficial. Es folclor informativo. El modo en que el pueblo traduce operaciones complejas en una frase brutalmente simple:
Yo no afirmo.
Yo escucho.
Y solo escribo.
Y usted lee, juzga y dictamina sentencia


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