• El golpe de Estado que no dio tiempo a buscar las palomitas de maíz.

    Por Santos Miguel González 

    Columna de  sátira mordaz

    Jordan Goudreau ex boina verde que planifico el golpe de estado
       en Venezuela

    Siempre te voy a decir la verdad en cada columna pero con satira, y a mi modo para que la pases bien, si eres nuevo bienvenido y si llevas tiempo leyendo mis columna anímate y comenta que es gratis y sin  perderte detalles y te gusta el chisme vete a otra columna, pero siéntate y llama a tu vecino chismoso (a)…

    El ex boina verde Jordan Goudreau planificó un golpe de Estado con sectores de la oposición, afinando detalles a distancia junto al ex militar venezolano Javier Nieto Quintero, como si la guerra pudiera dirigirse a control remoto desde “Miami beach”.

    Después del trato de 220 millones con la oposición, reclutó a una pequeña fuerza de hombres entrenados, una élite improvisada con promesas de revolución… pero el actor principal (Goudreau) “brilló  por su ausencia” y como dicen sus camaradas de guerrilla,:” no se quiso mojar los pies”. 

    Mientras unos desembarcaron  en la operación “bahía de los lechones”, fue un déja vú y la derrota vino en minuto y Nicolás Maduro dijo ‘’ No contaban con mi astucia.  La trama, mal guionizada, fracasó en el primer acto. Fuentes fidedignas afirman que otros nunca pisaron el terreno venezolano, lo arrastraron para que lo pisará. Y así  murió  la fantasía  utópica del golpe de estado hacia el entonces presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

    El detalle Jordan Goudreau tuvo que presentarse en corte para el 2024, el envío equipo militar estadounidense hacía Venezuela —fusiles, visión nocturna, comunicaciones— sin el debido permiso, violando las leyes federales de exportación de armas.

    En consideración, no falló solo el golpe… falló la lógica. Porque planificaron una guerra como si fueran “niños exploradores» y la reunión fue transmitida aparentemente por Zoom”, porque nunca dió la cara a sus soldados…Los envió a una batalla que supuestamente sería ganada con armamento del Tío Sam.

    Ahora por querer capturar  a Nicolás, Diosdado y Vladimir   terminaron enfrentando algo más real: Primero los soldados se enfrentaron  la ley venezolana hasta ser liberados y él, tuvo que enfrentar la ley  estadounidense. Por querer cambiar el destino de un país… y a pesar de la buena voluntad, no pudo lograr su cometido.

    Unos sesenta hombres desembarcaron  con “la utopía de un sueño de revolución”, pero la realidad los recibió con gran cortesía: balas, detenciones y un final tan rápido que los post créditos llegaron primero que la película.

    No hubo desarrollo, no hubo clímax… apenas un intento torpe de comenzar el afamado golpe de estado y se estrellaron. No me dió tiempo  a plantar el fundillo en la butaca cómoda y reclinable que no tengo y menos tiempo me dió para buscar las palomitas de maíz, porque el show se acabó en un santiamén.

    La operación fue tan breve que ni siquiera merece llamarse película. Fue un avance mal editado, una promesa que se desinfló en la orilla de un mar ajeno y Diosdado abrió la boca y dijo en el programa el Mazo dando: «A ese tipo se le fue el yoyo, y echó el cuento de todo lo que sabe. Con eso es suficiente. Si en Estados Unidos existiera justicia para llevar ante tribunales a un gentío”, indicó el líder socialista.

    El golpe de Estado, duró menos que un estornudo en tiempos de covid y mira que la gente te miraba mal en ese tiempo. Mientras tanto, los cerebros detrás del plan observaban desde lejos, narrando una épica batalla que nunca sucedió.

    Como directores de cine que no conocen el set, diseñaron una invasión con más ilusión que estrategia… y menos sustancia que un titular vacío.

    Julia Garnett activista

    Y en medio del absurdo, la cineasta Julia Garnett, lista para filmar el documental la “hazaña absurda de Jordan Goudreau, por el hombre de la guerra fue un fracaso en el intento.”,porque  la guerra se evaporó antes de ser capturada. El documental murió sin rodaje, porque la realidad decidió cancelar la producción por falta de contenido.

    Años después, tanto así que en 2026 el protagonista no encabeza tropas… evade tribunales. El mismo que soñó con invadir un país ahora vive huyendo, como si su única operación exitosa haya sido desaparecer del mapa y de las leyes estadounidense.

    Seis años despues, Trump tiene el trompo y la cabuya en sus manos y Diosdado calladito se ve más bonito. Porque Trump se llevó a Maduro de paseo para «Nueva Yol», 

    Nunca fue un golpe de Estado…fue un intento fallido de una película de soldados, donde hasta el villano abandonó el guión, porque algunos planean guerras… otros terminan protagonizando su propia fuga.

  • Rebajas penitenciarias: El mercado negro de la justicia…

    Rebajas penitenciarias: El mercado negro de la justicia…

    El Chapito Guzmán (Joaquín Guzmán Loera)

    En la gran feria de la justicia internacional, los narcos no pagan con mercancía de «juguetelandia», y menos con aspirinas. Después que están en manos de la justicia, pagán moviendo sus labios, cantando como pajaritos, con cuentos chinos que parece un libreto de cine. En la goto superior tenemos a un exnarcotraficante mexicano que se desempeñó como líder del Cártel de Sinaloa hasta su extradición a Estados Unidos en 2017.

    Jhon Jairo Velásquez Vásquez alias Popeye

    Popeye fue un sicario colombiano , que formó parte de la estructura criminal del Cártel de Medellín, ahora tiene una actitud de “buenazo”. Entre otros fantasmas de los que se sientan en el banquillo con una sonrisa torcida, sabiendo que sus palabras valen más que cualquier mercancía. “Yo digo que Maduro sabe… y ustedes me quitan años de condena.” Así, la justicia se convierte en supermercado de rebajas, llegan directo desde los almacenes de una celda.

    Nicolás Maduro presidente de Venezuela, aparece señalado por la justicia federal de los Estados Unidos como “el cabecilla del cártel de los soles Mientras que todos lo mencionan, cómo el premio gordo que todos quieren ganar, pero por temor a sus locuras y sus “mamaburradas” nadie quiere cobrar la recompensa.

    Nicolás Maduro Moros presidente de Venezuela

    Hasta la fecha de hoy, solo ha ido acusado por la DEA, de los Estados Unidos y aunque todos lo saben ningún otro país a presentado pruebas sustentables contra Maduro . Solo unos cuantos dedos acusándolo y el acusador del mejor segmento , va rumbo al “reality show:” de la justicia.

    Se prenden las luces se encienden las cámaras y las confesiones “chorretas “., (abundancia ,,) y los fiscales con micrófono en mano se afilan los colmillos para chupar un poco de sangre correr.

    El pueblo venezolano, por su parte, no tiene descuentos. Cumple condena perpetua sin juicio, pero con hambre,la migración tiene boleto de regreso y los apagones nunca caducan. Madurobel dictador y sus secuaces se han robado hasta los clavos de la cruz y la pena capital que sufre Venezuela por la indiferencia de la comunidad internacional, no tiene precio.

    Y lo más grotesco: ningún país pide cuentas cuando un buque extranjero destruye una lancha con mercancía ilegal, que a finde cuenta dicen los que saben y si no se lo inventan, que la imagen fue creada por la IA, nadie mostró una prueba contundente del video.. Ahí, la represión preventiva se disfraza de “guerra antidroga”, y todos aplauden el show.

    No defiendo a Nicolas Maduro, al cartel de los soles y sus secuaces, el país sufre de hambruna y falta de dinero y empleo. Lo que espero que lo saquen ya y que no se prolongue la agonía con un «espectáculo hollywoodence».

    En esta tienda de rebajas penitenciarias, los capos compran libertad con chismes de barrio y hasta otros reciclan los jueces que hacen rebajas para ganar titulares en la prensa y Venezuela paga la factura eterna con oro negro, plata y diamante y el recibo de la factura, lo tiene El tío Sam en un olvido…

    Se necesita acción para sacar a esos bandidos del poder y para que la libertad de Venezuela sea verdadera y estás joyas del narcotráfico sigan en la cárceles y paguen sus crímenes.

  • Crónica: La flagelación del siervo sufriente…

    Noticia del día y sin filtro…

    Por Santos Miguel González 

    Así comenzaba un titular de un Viernes Santo…

    Se dice que hubo un hombre contó la historia desde la otra acera y dijo : Un Señor fue triturado por nuestras culpas     y pecados, porque se necesitaban un culpable       con urgencia para aplacar         a un pueblo.

    De ahí pasó a un estado de emergencia ante Poncio Pilato, que se lavó las manos,          para librarse de toda culpa dijo: “No hallo culpa en Él; por eso voy a mandarlo azotar y le daré la libertad”.

    Jesus azotado

    ¡Crucifícale! ¡Crucifícale!

    Para algunos…La Pasión de Cristo fue un espectáculo que vieron desde la primera fila y otro desde los palcos…              La multitud presionó a Pilato para liberar a Bar-Abba  (Barrabás)                          gritando con más fuerza, mientras se burlaban, llamándole irónicamente….   «Rey de los judíos«.

    La multitud sin vacilar pidió    a viva voz

    Pilatos hizo su voluntad  primero  y la flagelación de Jesús, fue al estilo de Roma…golpeado masacrado y triturado en aquella columna cómo decía el titular  a pesar                                     que no había delito alguno.

    La Pasión de Cristo fue un crimen vestido de inocencia…por llamarse hijo de Dios.          Y esto abrió una puerta oscura, donde los demonios celebraban, mezclándose      entre los sayones y el pueblo para agitar las masas, para que siguieran castigando al  siervo sufriente.

    Después de ser escupido, empujado, maltratado…      Hubo una pregunta que saltó del tintero y no necesito redes sociales…

    ¿Cada persona merece el perdón ?

    “Por sus llagas hemos sido curados” (Is, 53).

    El Adversario del mal se mezcla entre la gente

    El Adversario, se mezclo entre los no creyentes, agitadores  y mercenarios de la discordia  para negar el perdón… Porque antes de la crucifixión, destrozaron la carne, pero jamás    pudieron tocar su espíritu implacable.

    Porque el cuerpo sangra… pero el espíritu decide.                Porque el látigo rompe la piel… pero no quiebra el propósito.

    Y ahí está la clave que muchos no miraron,pero nunca observaron.                                  la cruz no venció a un hombre débil…   

    El  demonio andrógino y repulsivo, cargaba una criatura con rostro envejecido entre la multitud, distorsionando y tomando el lugar que no le corresponde…   A pesar de disfrutar el momento en la cruz. 

    Pero llegó tarde: “El mal nunca triunfa….

    porque nunca tuvo poder para hacerlo.

    “Solo tuvo tiempo para engañar.”

    Pero ya, el espíritu                     lo había resistido todo…             en sus manos encomendó su espíritu, que representa un acto de absoluta confianza y entrega voluntaria

    Entonces…Dios nos perdonó por su amor incondicional en el momento de su muerte asumió el castigo de nuestros pecados  y se reconcilió con todo aquel que se arrepiente de corazón     y vuelve a ser un alma libre   de todo pecado.

    El vagabundo

    Y el vagabundo con melena larga, barbudo, desaliñado me contó la historia desde la otra acera, y dijo que se trepó, entre las piedras, observó entre las rendijas, porque no tenía boletos de entrada. Cogió su hatillo y jamás supe más de él…pero se me pareció a alguien conocido.

    Recuerda que Dios está en todas partes…

    1 de abril 2026t

  • El Protectorado del Crudo: Estabilidad de Oficina, Olla de Calle.

    El Protectorado del Crudo: Estabilidad de Oficina, Olla de Calle.

    El panorama venezolano de este 3 de abril de 2026 no desafía la lógica económica tradicional: la confirma. Mientras los portaaviones estadounidenses aseguran el perímetro de nuestras costas y las transnacionales petroleras firman contratos de reconstrucción por 100.000 millones de dólares, el ciudadano de a pie observa, con estupor y rabia, cómo el dólar oficial devora sus ingresos a un ritmo de 473 bolívares por unidad.

    Donald Trump y la estación de servicio República Bolivariana de Venezuela.

    Por: Norma Cecilia Acosta Manzanares

    No hay contradicción. Hay un diseño.

    Venezuela ya no es una nación en conflicto. Es un protectorado bajo administración judicial. Donald Trump, movido por el pragmatismo del liquidador de activos, ha encontrado en la cúpula de los Rodríguez —específicamente en Delcy, hoy gestora interina— a los gerentes de planta ideales.

    Ellos conocen los interruptores del Estado. Washington controla el dinero. Es una paz comprada, una estabilidad de oficina que no termina de bajar a la calle.

    La Brecha del 80%: El Verdadero Termómetro

    El gran error de cálculo de este pacto no es ignorar la economía real: es diseñarla para que fracase. Mientras el flujo de caja petrolero se queda en las alturas —pagando deuda externa y financiando infraestructura estratégica para las transnacionales—, el comercio nacional sobrevive en una jungla de informalidad. Que el 80% de las transacciones se realicen sin factura legal no es evasión fiscal: es el único mercado posible. Es un sector privado sin seguridad jurídica, sin crédito, sin divisas, remando contra un sueldo mínimo anclado en los simbólicos 130 bolívares.

    La informalidad no es el residuo del chavismo. Es el mecanismo de contención del protectorado. Mientras la gente pueda rebuscarse por fuera del Estado, no habrá estallido. Y mientras no haya estallido, los Rodríguez pueden administrar la escasez y Trump puede cobrar sus regalías.

    La Olla de Presión Sí Tiene Fecha

    Se nos prometió que, tras la salida de la figura principal del antiguo régimen en enero, vendría la bonanza. Llegó la bonificación de la miseria.

    La gente no quiere más bonos de guerra. Quiere soberanía sobre su bolsillo. Pero el protectorado no puede dar eso sin desmoronarse. Porque si el 80% informal se formaliza, exigiría salarios reales, servicios públicos funcionales y un tipo de cambio único. Eso rompe el negocio.

    El riesgo de explosión social no es una teoría paranoica. Es una probabilidad matemática que ocurre cuando el propio sistema informal colapsa: cuando el bodeguero ya no puede surtir porque el mayorista no le fía, cuando el transportista no encuentra combustible por días, cuando la «protección» que cobran las bandas cuesta más de lo que se gana. Ese umbral está cerca. Y cuando el hambre de la base choque con la opulencia de los nuevos contratos petroleros, el estallido no será una protesta: será una descomposición.

    Y entonces, cuidado: los mismos que hoy detentan el poder usarán el caos para justificar una bota militar más pesada, bajo la excusa de proteger la «inversión extranjera».

    ¿Hacia Dónde Vamos?

    No podemos permitir que el destino del país se reduzca a una hoja de cálculo de Exxon o Chevron.

    María Corina Machado representa una incomodidad para este esquema: ella exige lo que el negocio no permite, que es independencia real. Pero ojo: la independencia no es un grito patriótico. Es un programa concreto. Significa recuperar el control del flujo de divisas para que una parte se quede en el mercado local. Significa romper el mecanismo que obliga a los Rodríguez a reportar cada centavo a Washington. Significa crear un sistema de crédito que formalice al 80% sin matarlo de impuestos.

    Venezuela necesita urgentemente una salida con caras nuevas y un cronograma electoral que no sea moneda de cambio. Pero también necesita algo más básico: entender que el protectorado no se derrumba con denuncias morales. Se derrumba cuando la economía informal que lo sostiene deje de funcionar.

    La Estación de Servicio.

    Hay una imagen que me acompaña desde hace días y no puedo sacármela de la cabeza. Pensándolo bien, definitivamente mi país se convirtió en una estación de servicio. De esas de Estados Unidos.

    Usted llega con su carro. No le preguntan quién es. No le preguntan de dónde viene. No le preguntan a dónde va. Solo una cosa: ¿cuánto necesita? Usted paga de acuerdo a la cantidad que pone en el tanque. Le sirven eso exacto. Y se va. Sin voltear. Sin que nadie lo mire al espejo retrovisor. Sin que pase nada más.

    Eso es Venezuela hoy.

    Las trasnacionales llegan, extraen el crudo que necesitan (100.000 millones de dólares en contratos), dejan su pago (protección militar, un fideicomiso que administran los Rodríguez) y arrancan. No les importa si la gente come. No les importa si el 80% de la economía es informal. No les importa si el salario mínimo son 130 bolívares. Ellos ya obtuvieron lo que querían. El carro ya tiene el tanque lleno. Siguen manejando.

    El problema —lo terrorífico de esta imagen— es que en una estación de servicio nadie vive ahí. El surtidor no tiene derechos. Solo existe para ser usado. Y cuando deje de servir (cuando el petróleo baje, cuando la geopolítica cambie, cuando Trump o su sucesor decidan que ya no vale la pena), simplemente cierran la llave y se van.

    Y el país —que nunca fue un país durante el protectorado, solo una concesión con forma de mapa— se queda vacío. Sin mantenimiento. Sin ahorros. Sin institucionalidad. Sin nada. Porque nadie invierte en una estación de servicio. La gente solo la usa.

    Si el plan de Estados Unidos es solo extraer crudo mientras los Rodríguez administran la escasez, lo que están construyendo no es un país: es una estación de servicio custodiada.

    La historia nos ha enseñado que las ollas de presión no se desactivan con contratos, sino con libertad y pan en la mesa. El tiempo del negocio se está agotando. El tiempo de la gente —la que vive en ese 80%, la que pisa ese asfalto que se desgasta— debe comenzar.

    Porque cuando terminen de usarse, aquí no va a quedar nadie ni para apagar la luz.

  • Politank:  En el juego político,  la pobreza no se elimina…se redistribuye…entre panas y amigos ”.

    Politank:  En el juego político,  la pobreza no se elimina…se redistribuye…entre panas y amigos ”.

    Por Santos Miguel González

    Columna de opinión 

    Francisco Domenech.          Fundador de politank

    Para entender la polémica entre Rivera Schatz y Francisco Domenech, debemos comenzar desde el principio, porque hay que  hablar con bisturí fino, pero sin anestesia, porque este tema mezcla política, percepción pública y ese olor clásico de política local…  “ Todo está en regla… pero sigue huele raro”.

    ¿Qué es Politank en Puerto Rico?

    Politank es una firma privada que opera en el terreno de: cabildeo (lobbying) consultoría legal y estratégica asesoría en política pública y contratos gubernamentales.                   

    En palabras simples:

    Es una empresa que conecta clientes (empresas privadas) con el gobierno, ayudándolos a navegar permisos, contratos, legislación y decisiones administrativas.

    No es ilegal.                              De hecho, el cabildeo es una práctica legal y regulada.    Pero aquí viene el giro…¿Dónde entra Francisco Domenech?                   Francisco Domenech,            fue figura clave vinculada a Politank antes de entrar al gobierno. Hoy Día es secretario de la Gobernación, uno de los puestos más poderosos del Ejecutivo

    Traducción callejera:

    Pasó de estar del lado que empuja contratos…                    a estar del lado que influye en cómo se aprueban.

    La controversia: conflicto de interés  y lo que ha levantado bandera roja:

    1.  Clientes de Politank con contratos millonarios.    Empresas vinculadas a Politank han recibido contratos gubernamentales significativos. Se habla de cifras que rondan o superan los $182 millones (y subiendo según distintas fuentes).No es un contrato… es un buffet.

    2. La línea borrosa

    El problema no es solo legal… es ético y de percepción:¿Puede alguien que trabajó con clientes privados…        ahora estar en una posición donde indirectamente influye en decisiones que los benefician? Aunque no firme nada directamente…El poder no siempre se firma… a veces se respira en el ambiente.

    3. inhibiciones “de palabra”

    Uno de los puntos más criticados: No hay mecanismos sólidos y escritos en todos los casos.

    Algunas inhibiciones (abstenerse de participar) son verbales

    Traducción mordaz: “Confía en mí, yo no me meto”…pero sentado en la mesa donde se decide el menú.

    4. Subordinados evaluando contratos

    Personas que evalúan contratos pueden estar bajo la estructura de Domenech

    O sea: No decide directamente…pero decide quién decide.

    🧨 El problema real que encendió la mecha (más allá de la ley)                              Parece  legal, pero…Es si parece limpio, porque en política: .                                    La legalidad te salva en tribunales.                                La percepción te condena en la opinión pública.

    Radiografía cruda

    Esto se resume de esta manera:                              Politank → conecta poder gubernamental con dinero.      Domenech → pasa del sector privado al centro del poder        Clientes → siguen ganando contratos.                         Gobierno → dice que todo está en orden.

    Y el ciudadano mirando desde la grada pensando:

    “Esto no es corrupción… pero tampoco es casualidad.”

    “En Puerto Rico, el conflicto de interés no siempre entra por la puerta… a veces llega con credencial, se sienta en la mesa… y se sirve primero, porque debes recordar las palabras ancestrales de los corruptos caídos:  ”

    “Los políticos prometen ayudar a los pobres…

    Pero siempre terminan ayudando a sus pobres amigos con contratos millonarios, porque la corrupción comienza marrana y termina con patraña”.

  • EE. UU. danza en dinero prestado

    EE. UU. danza en dinero prestado

    Por Santos Miguel González

    Columna de opinión

     

    Quiebra / situación jurídica en la que una persona, empresa o institución no puede hacer frente a los pagos que debe realizar

    En cada columnas hay una arquitectura de palabras que  salen sin peinar…con prisa, con vida, con tropiezos…Y hasta las palabras sangran, porque no escribo para complacer, escribo para decir el acontecer en el mundo …claro, preciso… y con filo mordaz y ese eco que te deja pensando.

    En el gran escenario del poder global, donde las luces nunca se apagan y el espectáculo debe continuar, Estados Unidos sigue bailando. No importa el ritmo, no importa el cansancio… la música no se detiene.

    Pero hay un detalle que no sale en los titulares: La pista está construida con dinero prestado. Mientras los analistas discuten cifras y los políticos ensayan discursos, la realidad se mueve en otra frecuencia. No es un colapso inmediato, no es una bancarrota declarada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos… es algo más sutil, más peligroso: una coreografía sostenida por promesas futuras.

    Estados Unidos gasta como si no hubiera un mañana

    Gasta en defensa, en presencia global, en mantener su papel de vigilante del mundo. Invierte en acero, en tecnología militar, en un poder que no se negocia… se impone. Y mientras tanto, en otra sala menos iluminada, la seguridad social espera.

    Los sistemas que sostienen a lla tercera edad, la salud, las pensiones… respiran con dificultad. No colapsan hoy, pero crujen mañana. No es un secreto. Está en los números   y en los informes que pocos leen.

    Está en las proyecciones que se entienden mejor cuando uno deja de mirar el titular y comienza a leer entre líneas.   El problema no es sólo cuánto se gasta… es en qué se decide gastar primero.                      Porque un país puede sostener deuda.                                  Puede refinanciar.               Puede estirarla en el tiempo como una cuerda que parece infinita.                                    Pero no puede escapar eternamente de una verdad simple:                                    cada dólar prestado es una decisión diferida. Y esas decisiones… siempre regresan.

    Estados Unidos no está cayendo como dicen los titulares alarmistas. No está en bancarrota, ni al borde de un colapso inmediato. Pero tampoco está intacto.

    Está en una danza prolongada, elegante, poderosa… pero sostenida por un equilibrio cada vez más delicado. Baila con la confianza de quien ha dominado el escenario por décadas, pero con la carga invisible de compromisos que crecen en silencio.

    Y mientras el mundo observa, algunos aplauden, otros cuestionan…                                la música sigue, sigue                y sigue…                                  hasta que alguien, en algún momento,                          decida bajar el volumen             y hacer la pregunta que nadie quiere responder:

    ¿Quién paga la última canción?

  • Cuando el poder se pregunta… y se responde lo justo para no responder nada…

    Cuando el poder se pregunta… y se responde lo justo para no responder nada…

    Por Santos Miguel González

    Columna — sátira mordaz

    Thomas Rivera Schatz presidente del senado y  Francisco J. Domenech secretario de la gobernación      y creador de Politank,

    Vamos a quitarle el traje institucional y ponerle colmillo esta situación, porque la política en el gobierno del PNP está que arde .

    En el Senado de Puerto Rico ocurrió algo fascinante:el poder decidió interrogar al poder…y, como era de esperarse, el poder sobrevivió al interrogatorio. Nada nuevo bajo el sol. Pero qué bien actuado estuvo.De un lado, Thomas Rivera Schatz, con preguntas que caían como martillo sobre la mesa de cristal.

    Del otro, Francisco Domenech, con respuestas que rebotaban como goma… sin romper nada, sin dejar pasar demasiado. Un duelo elegante. Un teatro bien ensayado.

    Acto 1: La ética…versión oral

    Resulta que el famoso proceso de inhibición —ese mecanismo que en teoría evita conflictos de interés— no está escrito en ningún lado.                                            No, señor.                                  Se maneja de palabra.              Como quien promete pagar mañana.                               Como quien jura que “eso se resolvió”.                             Como quien dice: confía en mí… que yo mismo me vigilo.

    En la política boricua, la ética a veces no se documenta… se conversa. Y lo conversado, ya sabemos, lo borra el viento en la convivencia 

    Acto 2: El conflicto que no es conflicto… hasta que lo es

    La persona que evalúa los contratos en cuestión trabaja directamente para quien no debe intervenir.                    Pero tranquilos.                     Aquí todo es correcto, legal, transparente…                         tan transparente que hay que mirarlo dos veces y con lupa para tratar de verlo.

    No hay conflicto, dicen.           Solo una curiosa coincidencia administrativa.                       Una de esas coincidencias que en cualquier otro escenario levantaría cejas…                  pero en el poder, apenas levanta el tono de voz

    Acto 3: Los nombres que no aparecen

    Se vende una empresa. Se pregunta quién la compró realmente.                                  Y la respuesta es perfecta:     “una entidad con personalidad jurídica propia”

    Traducción al español político:.                    “sabemos… pero no te lo vamos a decir.”                  Porque en este juego, los nombres no siempre importan.     Lo importante es que existan… aunque sea en la sombra.

    El gran duelo: firmeza vs. evasión elegante

    Rivera Schatz presiona.      Domenech resiste.                 Uno lanza preguntas.               El otro administra respuestas. Y así, entre pregunta y respuesta, se construye esa danza conocida donde nadie pierde…y nadie gana del todo. Porque cuando todo termina, lo único claro es que:              Se dijo mucho                       pero se aclaró poco

     Cierre de la obra

    Al final, no estamos ante un escándalo…                      estamos ante algo más sofisticado:                               un sistema que funciona lo suficiente para defenderse…con chaleco y escudo, pero no lo suficiente para disipar dudas.                                         Y mientras el poder se examina frente a cámaras, con tono serio y lenguaje técnico…Afuera, el país observa desde las gradas.                                No con sorpresa.                    Pero sí…Con costumbre.      Porque en esta isla, ya entendimos algo:                      El problema no es lo que se dice en público…                    Sino lo que se aprende a no preguntar.

    Porque en estos escenarios, perder no es una opción…
    es un error de principiante.
    Aquí el poder no se destruye, se recicla.
    Se cuestiona a sí mismo, se incomoda lo justo…
    y luego se acomoda nuevamente en su silla, intacto.
    Y mientras tanto, el país mira, escucha, analiza…
    y aprende, poco a poco, que en la política moderna no siempre gana la verdad,

  • La trama rusa que nunca murió con el cadáver.

    Por Santos Miguel González

    Columna de sátira mordaz

    Donald Trump Presidente
    de EE.UU.

    En el recuerdo Robert Mueller

    Ahora el café y el pan tienen sabor a bisturí político con romanticismo, porque los titulares de la gran urbe redactan solemnes obituarios sobre la huella que él dejó: «Desde la lucha contra el terrorismo y hasta investigaciones de alto perfil en la historia de la seguridad estadounidense».

    En cambio, Donald Trump festeja esta crónica fúnebre con corneta, confeti y el micrófono abierto y dijo: “Me alegro de que esté muerto; ya no puede hacerle daño a personas inocentes”.

    Personaje Pinhead de la película Hellraiser: Malvado y terrorífico

    Trump se canta inocente en este surrealismo empírico  y habla como si fuera un personaje de Hellraiser; una criatura que mezcla dolor y el placer, abre puertas infernales al suplicio…

    Mientras sonríe ante su propio espectáculo. Continuando con el deber de informar —porque yo no escribo chismes, escribo sátira mordaz— y anotó en el cuento de la político que da vida a los chismes:

    Erase una vez, hubo una investigación que prometía tumbar el imperio del rey Trump… y terminó convirtiéndose en humo y en el espejo mágico  va no se pudo ver nada.

    En 2017, el nombre de Mueller cayó como martillo sobre la mesa política de Estados Unidos. Su misión: diseccionar la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016.

    No era un caso cualquiera. Era la sospecha de que una democracia había sido tocada desde afuera… o manipulada desde adentro. La investigación Mueller no llegó con ruido. Llegó con método.

    Durante casi dos años: Se revisó contactos, analizó inteligencia, procesó testimonios.levantó un expediente que pesaba más que la narrativa.

    Me siento a tomar café y comer un pedazo de pan, mientras en las redes sociales arde la pólvora, porque           —según dicen— murió Robert Mueller a los 81 años: veterano de guerra, ex jefe del FBI y fiscal que investigó la trama rusa en las elecciones que Donald Trump ganó en 2016.

    En 2019, entregó su informe.

    Con el resultado incómodo      no hubo prueba suficiente de conspiración criminal entre la campaña de Trump y Rusia, pero tampoco hubo absolución total.

    Mueller dejó una frase que aún resuena como eco en pasillo vacío: “Si hubiéramos tenido confianza en que el presidente no cometió un delito, lo habríamos dicho”.                    Y no lo dijo. Ese silencio…se volvió pólvora.

    Dos versiones de una misma verdad

    La de Trump: “No hubo colusión. Caso cerrado.”          La de sus críticos:                  “No es inocente… solo no se pudo probar.”

    Así nació una criatura moderna: la verdad dividida en interpretación.

    El velorio sin cadáver

    Hoy, esa investigación ya no ocupa titulares, pero tampoco descansa.

    No se resolvió…                        Se agotó.                                    Se archivó como se archivan las incomodidades:                       Sin ceremonia,                          Sin consenso,                            Sin cierre.

    Mueller se fue en silencio.

    Trump sigue hablando como un loro. “La trama rusa no murió. Y entre ambos, la política hizo lo que mejor sabe hacer: Convertir un hecho en relato.

    🔥 Remate

    “La trama rusa no murió.      Solo dejó de ser útil.”                —SMC

  • Ernesto Villegas: El arquitecto de la mentira y el eco de los verdugos.

    Por: Norma Cecilia Acosta Manzanares.

    Columna de opinión

    En la anatomía de las tiranías, quien aprieta el gatillo es apenas el último eslabón de una cadena que comienza mucho antes: en la palabra. En Venezuela, esa palabra ha sido moldeada con la frialdad de quien conoce el peso de su oficio. Ernesto Villegas no es un comunicador descuidado ni un improvisado. Es un operador con conocimiento de causa, un profesional de la información que ha convertido el micrófono en una bayoneta y la pantalla de televisión en un paredón moral.

    Si la historia sirve de espejo, su método actualiza con aterradora precisión el de Joseph Goebbels, el ministro de propaganda del Tercer Reich que comprendió una verdad siniestra: para destruir a un ser humano, primero hay que aniquilarlo simbólicamente en la conciencia colectiva. Villegas perfeccionó esa técnica en clave venezolana. No se limitó a repetir la mentira; la vistió de verdad oficial y, además, criminalizó a la víctima para que su muerte no generara empatía, sino alivio entre los fanáticos.

    Cuando Villegas calificó como “fascistas” y “carne de cañón” a estudiantes como Neomar Lander, Armando Cañizales o Bassil Da Costa, aplicó el manual de la deshumanización. Desde su tribuna de poder comunicacional, les arrancó cualquier vestigio de dignidad ante los ojos de quienes, adoctrinados por ese mismo discurso, empuñarían las armas sin remordimiento. Su actuación en el caso de Juan Pablo Pernalete representa el vértice de esta infamia: inventar la fábula de la “pistola de perno” para encubrir un asesinato cometido por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana no es un exceso retórico, sino una perversión criminal. Es la lógica del abusador institucionalizada: “te mato y luego digo que fue tu culpa”.

    Villegas bebe de la misma fuente que los propagandistas de la Radio de las Mil Colinas en Ruanda, donde locutores fueron condenados por genocidio por incitar al odio desde la radio. Como ellos, Villegas es el operario que organiza festivales de música y ferias del libro para que la sangre en las aceras quede fuera del encuadre. Mientras madres de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Metropolitana y de cada rincón del país lloraban a sus hijos —nombres que merecen ser dichos: Yoifre Hernández, Samuel Enrique Galvis, Jurubith Rausseo, Isaías Fuenmayor—, él se parapetaba tras un escudo de cinismo digital y estética revolucionaria. Su labor ha consistido en convencer al mundo de que, mientras el Estado dispara, la “revolución” baila.

    Resulta casi una confesión involuntaria lo que el propio Villegas declaró en septiembre de 2025, al describir el mecanismo del asedio cultural: “Al asesinato físico, lo precede el homicidio moral” . Dijo también que “hay una estigmatización sistemática de la sagrada palabra Venezuela”. Nunca una definición más precisa de lo que él mismo practicó durante años. Conoce el oficio con tal detalle que hoy puede describirlo, pero lo que calla es que él fue uno de sus principales ejecutores. Su discurso actual contra la “estigmatización” es la confesión velada de su propio método.

    Hoy, ante el avance de las investigaciones de la Corte Penal Internacional sobre el entramado de poder que legitimó la represión en Venezuela, Villegas ensaya una “salida elegante”: pide disculpas frente a las cámaras. Pero la historia nos enseña que quienes manejan la información desde el poder no se arrepienten; calculan. Sus disculpas no son un gesto de contrición, sino un movimiento táctico. Son una bofetada a una nación que él ayudó a incendiar con guiones de noticias falsas.

    Ernesto Villegas es, desde la ética y la historia, responsable directo de haber allanado el camino moral para que se cometieran crímenes de lesa humanidad. Su discurso no fue ruido de fondo: fue la justificación que permitió que el brazo armado del Estado disparara sin remordimiento. Por eso, su destino no puede ser ni el olvido ni una jubilación dorada: su lugar, moral e históricamente, es el banquillo de los acusados.

    Porque si algo aprendió el mundo en Núremberg —donde por primera vez se juzgó a quienes, sin empuñar un arma, diseñaron y legitimaron el aparato de exterminio— es que el periodista que escribe la orden de odio es tan responsable como el militar que aprieta el gatillo. La Corte Penal Internacional investiga el entramado de poder que hizo posible la represión en Venezuela. Villegas fue parte de ese entramado.

    Prohibido olvidar: en Venezuela, su cinismo ya no tiene audiencia. Solo queda la espera de una justicia que no pide disculpas, sino que dicta sentencias.

  • China ofrece “luz” en Medio Oriente… y EE.UU. frunce el ceño.

    China ofrece “luz” en Medio Oriente… y EE.UU. frunce el ceño.

    Por Santos Miguel González

    Columna de opinión

    En la brasa del escenario del Medio Oriente, donde el humo ya es costumbre… y no es por mero hecho de un picnic con barbacoa, la palabra paz aparece en cuarentena. China aparece con una oferta tentadora, puro alivio con guitarra, trompeta y violines… al estilo mariachi, pero se frota las manos, porque algo se trama cuando huele a estrategia.

    Xi Jinpimg
    el electricista de la paz,
    de medio oriente

    Pide el fin de la guerra y suelta la paloma de la paz en medio del bombardeo. Habla con la ternura de una madre para “energizar la región” y en esad palabras —energizar— no hay metáforas inocentes; hay ingeniería geopolítica con intención.

    En la escena, ya están definidos los papeles: China parece jugar al electricista y Estados Unidos toma el papel de bombero. El primero… cobra la luz y después instala el sistema eléctrico. El otro no se retira… vigila que el incendio no queme el árbol que es la guardarraya de su patio trasero.

    El electricista no corre entre llamas. Espera a que baje la intensidad para decidir por dónde pasarán los cables eléctricos de su futura comunidad.

    Mapa de Medio Oriente

    El bombero, en cambio, entra cuando todo arde, pero nunca se va del todo, porque sabe que el fuego también es una forma de control. Ahí está el verdadero pulseo.

    Donald Trump
    el bombero cauteloso

    China no lanza sus misiles; conecta como “influencer de YouTube”. Estados Unidos no necesita alzar la voz para cantar; mantiene su imponente presencia y no baja la guardia.

    China trabaja en silencio, en la partida de ajedrez político. EE.UU. administra el ruido y en medio, una región agotada, convertida en casa incendiada donde todos prometen salvar… pero nadie quiere irse sin las llaves, porque cuando el humo se disipe —si alguna vez lo hace— no ganará quien apague el incendio. Ganará quien controle la electricidad y Estados Unidos no sonríe, tampoco aplaude, solo frunce el ceño.

    En este juego estratégico, el electricista no solo trae luz… y el bombero no siempre quiere que el fuego desaparezca del todo.

  • Apagón en 30 minutos: la amenaza que ilumina la desinformación…

    Apagón en 30 minutos: la amenaza que ilumina la desinformación…

    En medio de la creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, ha comenzado a circular una advertencia tan espectacular como conveniente: apagar Medio Oriente en 30 minutos, como quien baja un interruptor… o sube un titular.

    Imagen del sistema eléctrico , vista desde el espacio

    La frase, atribuida al siempre útil Ali Larijani —ascendido en redes sociales a jefe de seguridad por decreto viral— surge como respuesta a las habituales declaraciones de Donald Trump, donde destruir infraestructuras ajenas parece tan sencillo como firmar un tuit.

    Y entonces aparece la película:un fallo en cascada, millones a oscuras, hospitales mudos, ciudades sedientas y, por supuesto, soldados estadounidenses corriendo en la noche como extras de una superproducción geopolítica de bajo presupuesto.

    El problema no es la imaginación… es la física.       Las redes eléctricas del Golfo están conectadas, sí, pero no funcionan como una bombilla gigante esperando ser apagada desde Teherán con un aplauso dramático. La infraestructura energética, por más vulnerable que sea, no responde a guiones virales ni a amenazas redactadas con tono cinematográfico.

    Eso sí, la receta del miedo está bien lograda: me

    zcla dependencia de desalinización, añada vulnerabilidad real, agite con cifras redondas y sirva caliente en redes sociales. Resultado: una catástrofe perfectamente creíble… y perfectamente inflada.

    Sistema eléctrico de Medio Oriente

    Porque mientras algunos imaginan un apagón total en 30 minutos, olvidan un detalle incómodo: las bases militares no funcionan con velas, ni las potencias invierten miles de millones para quedarse “a ciegas” por un titular bien redactado.

    Destruccion total de Medio O con misiles balística.

    Pero la narrativa ya hizo su trabajo. No importa si ocurre. Importa que se crea. Y en ese punto, la amenaza deja de ser eléctrica… y se vuelve literaria.

    Porque en esta guerra moderna, donde la verdad compite con la velocidad del rumor, el verdadero poder no está en apagar la luz… sino en lograr que millones crean que alguien ya encontró el interruptor.