La fe como espectáculo, manipulación o teatralidad.

Por Santos Miguel González

Columna de opinión

Observaba videos para hacer esta columna y note que no todos los feligreses serán salvos. El que va a la iglesia tampoco es santo y todos los pastores no son devotos de Dios y otros se vuelven aprovechados “Al Señor del Dinero, con modalidad  de fe, teatralidad y la manipulación.” 

Pastor junto a un actor
que visito una iglesia
vestido de Jesús.

No todo lo que es prieto, es morcilla y no todo el que lee quizás entiende. La sátira no inventa escenas: las enfoca. No desnuda cuerpos: desnuda discursos. El problema nunca ha sido lo que ocurre en el altar, sino lo que el lector decide llevarse mentalmente a su subconsciente y otros a su cama.

Vivimos tiempos oscuros y otros distorsionados con  curiosos momentos cuando La fe se transmite en HD y  el éxtasis se reproduce en bucles… El pudor quedó fuera de mi alcance, cuando el cuadre se distorsionó entre miradas  confusas.

Pastora predicando
con ropa ceñida

Algunos observan el culto con pasión y fe y otros describe lo que ven entre miradas: La diferencia principal entre el que observa y el que mira, radica en la intención y el nivel de atención: El que mira ve superficialmente y el que observa parece un radar, lo ve todo con detenimiento.

Algunos manos de pastores empujan el aire y los cuerpos caen al instantes y otros con retraso, cuando miran que deben seguir a los demás y pierden el foco literal. Otros pastores piden billetes hasta dejar el alma con la  fe en la palabra ,pero dejaron el bolsillo en bancarrota y pastoral con cuerpos de guitarra, ceñidas hasta el alma y se colocan  en cuclillas para ora con fe devota, aunque algunos corderos descarrilan la vista y miran más allá de lo evidente.

Pastora en el suelo recibiendo dinero en su cuerpo

En ocasiones algunos pastores rebuscan en el corazón del buen dador, y dicen :»Hoy Dios me dijo queridos hermanos dejen mil dólares, que la bendición llegará pronto». La pobreza familiar sigue creciendo y no tiene para una sopa de fideo y el pastor aumenta sus arcas y  todo es en nombre de Dios.

Pastora ungiendo al ciervo 
para que no se descarrile

En otro vídeo pude observar que la indecencia es la mala intención del espectador…Si una pastora ora con fe y lleva al hermano hasta su pecho  y el hombre vira la cara, pero ella lo llevará por el buen camino de sus senos.  Jamás fue culpa del ferigres, es que la oracion  lo llevará por el bien camino, para que el hermano nunca se desvíe. Nunca el acto fue inmoral, usted tiene la mente en otra parte, concéntrese en la oración de la pastora, no la descripción del cuadro…

El problema no es la pastora, la cámara la enfocó en el momento menos correcto. El problema es cuando el rito se vuelve espectáculo y el cuerpo empieza a predicar más fuerte que la palabra.

El problema no está en la ropa ceñida de la pastora porque ella es libre de vestirse como a ella le gusta. Siéntese en la silla y usted debe estar concentrado otra vez en la palabra.  Aunque tenemos que tener pudor y la modestia de vestir en ciertos lugares y usar que la ropa adecuada para el lugar que a dónde vamos y nos presentamos.

Pastora llevando al ciervo
por el buen camino

En su mayoría la ropa ceñida, son de diseñador pagados con su diezmo de cada domingo. De que se queja. Quizás dirás se contradice, pero yo me inclino a dónde va el barco, dónde estén las olas y  solo usted analice y siga concentrado a lo que vino, nunca se desvíe y escuché la palabra.

En otro vídeo clip, la  pastora se tiró al suelo y sobre su cuerpo pide que le dejen  dinero y ella de retorno le dará la bendición. Claro que ella le dará la bendición y se quedará con el fajo de dinero de los tontos que le dieron, todo en nombre de la fe.

La sátira funciona como un espejo sin marco:

Si el lector ve obscenidad donde hay torpeza, si ve morbo donde hay mala puesta en escena, entonces el texto no falló… el lector dilató las pupilas más de lo que debería y se delata en escena. Ahí ya no es mi culpa, pero como lo ayudo amigo lector. No mire y manténgase concentrado en la palabra de Dios.

Pastora en oración para salvar la hermana descarrilada

Recuerde que la sátira no agrega nada. No exagera tampoco y menos inventa, solo usted se colocó  ahí justo en el lugar correcto… Usted camino cuando se estaba filmando y usted se posicionó en la silla del director y no pidió corte, solo dijo: Sigan filmando.

Analizaba un vídeo de un joven pastor que predicaba, pone los pies en el estrado y otro pastor de la vieja guardia,  le quita con cara de enojo y  por su osadía se sintió ofendido por ser la casa de Dios. El chico se  desapareció de la escena se fue sudando, temblando y como un niño regañado y usted  pedirá que lo perdone por  la interpretación teatral y divina porque la emoción lo arrastró en el lugar menos indicado.

La fe nunca  necesita herejes: La  satírico no empuja, no induce, no insinúa.

El satírico observa y anota. El resto lo hace la mente del que lee, esa que llega cargada de prejuicios, culpas y deseos antes de abrir el texto. La sátira siempre  incómoda: Porque no acusa… expone. nunca grita… señala, no moraliza… sonríe.

Pastora de Brasil
saca los espíritus o los unge
con besitos a los siervos

Así que no confunda el lente con el objeto. No me  culpes y menos  al espejo de mis letras Nunca me acuse de mi  humor, por lo que usted pensó en silencio. La sátira no es pecado. Es diagnóstico y como todo buen diagnóstico, duele solo a quien tiene algo que esconder.

El retrato cinematográfico de Jesús, siempre  muestra la piel blanca en cada la iglesia, aunque la tez morena, trigueña o de color oliva, con cabello y ojos oscuros, característicos de la población de Oriente Medio.

Nunca ha existe un registro histórico de quién fue el primer pintor de Jesús, son sólo retratos idealizados  las primeras imágenes de Cristo aparecieron en las catacumbas romanas siglos después de su muerte.

Este pastor sienta en su falda
a joven mientras
da su palabra de fe en el culto

Así es la nueva forma, tan  moderna de evangelizar que  La Fe se vuelve un espectáculo, manipulación o  teatralidad, que usan a Dios cómo instrumento de fe, para conseguir metas y entre ellas tomar a los tontos y llevarse sus bolsillos de riquezas, mientras el feligrés se llena las pupilas cada domingo con nuevas formas de evangelizar.

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