Cuando los cubanos son atrapados por el lente de la realidad

Santos Miguel González

Columna de opinión/ mordaz

 

«Es la preocupación voraz del cubano de a pie: grita, pero nadie lo oye, porque en Cuba hasta la desesperación aprendió a usar mordaza”. (SMG)

La imagen habla por si sola: El cubano atrapado en un callejón que solo se escucha el hambre    y el silencio que grita.

El hombre no posó, no habló y tampoco sabía que una cámara lo estaba convirtiendo en “Símbolo nacional del silencio”. 

Ese silencio que grita desesperadamente y camina como caminan los cubanos desde hace décadas: Entre objetos que no envejecen, no pueden retirarse, y promesas que llegan como “parche al alma “.

El lente no lo buscó para entrevistarlo; lo atrapó porque estaba ahí, donde siempre está la verdad: En la rutina.

Un calentador fabricado en 2006, todavía en uso. Un cuerpo que no celebra, no protesta, no sonríe. Solo sigue un paso lento, más lento que una hormiga.

“La ayuda humanitaria que envió México, llegó por mar, pero en realidad, la desesperación que no grita, ya estaba en tierra”.

¿Qué llegó en la ayuda humanitaria enviada por México? 

“México no sólo envió  ayuda humanitaria, también mandó lágrimas en frascos desde el corazón para los hermanos”. 

En el envío hacia Cuba: Hubo combustible, insumos básicos, alivio momentáneo para una infraestructura exhausta. No llegó como solución, sino como prórroga. En una isla donde el tiempo se estira por necesidad, la ayuda no transforma el sistema ni corrige el desgaste estructural, que apenas sostiene la respiración, por un instante.

El barco atracó, las cámaras registraron, los titulares cumplieron su función. En tierra, sin embargo, la vida siguió igual: objetos viejos en uso, ciudadanos en silencio, y una rutina que no se conmueve por gestos externos. La ayuda llegó por mar, pero no tocó el fondo del problema. Para México, el gesto no es neutro. Aunque se escude en el carácter humanitario. 

Washington —y especialmente una eventual administración de Donald Trump— puede leer la acción como desobediencia simbólica en el tablero regional. No es probable una sanción directa, pero sí presión política, retórica hostil y el uso del tema como munición electoral: Cuba sigue siendo un nervio sensible en la política estadounidense. 

México camina por una línea delgada entre autonomía diplomática y fricción con su principal socio comercial. Ayudar a Cuba no rompe relaciones, pero tensa la cuerda, y en tiempos de populismo duró, toda cuerda tensa y  se convierte en amenaza.

                  13 de febrero 2026

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