Por Santos Miguel González
Columna de salud
Stephanie McMahon, embajadora de la WWE (empresa de lucha libre) futura miembro del salón de la fama y voz emblemática en la industria del entretenimiento deportivo, Desde la Casa Blanca. habló sobre la nueva orden ejecutiva firmada por Donald Trump que busca aprovechar la inteligencia artificial para abrir caminos hacia la cura del cáncer pediátrico.

En un mundo donde solemos asociar la lucha libre con golpes coreografiados, micrófonos encendidos y rivalidades teatrales, la intervención de Stephanie McMahon nos recuerda que hay batallas que no admiten guión, ni “tiempo extra ” para combatir el cáncer infantil.

La orden ejecutiva que ella y Triple H respaldaron públicamente, apunta a integrar la inteligencia artificial en la investigación médica, un terreno donde los algoritmos no pelean por cinturones, sino por vidas. Hablamos de diagnósticos más certeros, tratamientos personalizados y la posibilidad de rediseñar ensayos clínicos con una velocidad imposible para la medicina tradicional.
Stephanie no llega a este ring sin experiencia: junto a Paul Levesque impulsaron Connor ‘s Cure, iniciativa nacida tras la muerte del pequeño Connor Michalek, que convirtió el dolor en legado y apoyan además la fundación Susan G komen que combaten el cáncer de mamas.
Con el respaldo de la administración estadounidense
que están muy ligadas en fraternidad (Vince Mcmahon y Donald Trump) y el Childhood Cancer Data Initiative, su voz adquiere resonancia en sus seguidores del mundo.
Lo interesante es cómo la cultura pop y el deporte espectáculo pueden convertirse en altavoces de causas que necesitan toda la visibilidad posible. Tal vez la inteligencia artificial sea el músculo más fuerte en esta lucha, pero figuras como McMahon demuestran que también se requiere corazón para que la ciencia llegue a la campana final.

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