Por Santos Miguel González
(Geopolítica con sabor a Sátira y humor negro)
El rey Trump de “Gringolandia”, con su trono tiene su tono en Groenlandia, se lo ganó al convencer a los Monarcas con unas cuantas criptomonedas, un fondo monetario sin dinero y hoteles de primer orden en bancarrota y entregar el avión que nunca le dieron en Arabia saudita

Si usted es sensible o Chavista no les mi columna, porque si Trump decide ir a una guerra imaginaria con Nicolás Maduro y escogen el juego de piedra papel y tijera, ñ Venezuela será sorprendida al entran la tierra de las barras y las estrellas sin previo aviso a las Costas del Caribe después de una eternidad y un ratito más…
USA llaman a Eric Prince, para combatir y se gane el dinero de la recompensa, pero este último «se canta pelao» (sin dinero), ya que gastó el dinero recaudado de # Ya casi Venezuela. Ese bendito movimiento vestido de esperanza que “casi, casi”, cambia el rumbo de Venezuela,
solo faltaban 100 millones de dólares para decidirse a combatir.

Vengan por mí…
Las tropas del norte llegan en botes anfibios y los soldados, preguntan: ¿A que viene a Venezuela? La respuesta es: «Venimos a enfrentar al Quinto componente», el arma secreta de Nico’ . Comienza el combate a “palo limpio’. La lucha es ardua y los geriátricos “casi, casi” ganan excepto por los 30 minutos que pidieron de descanso después de luchar 10 segundos.
Por otra parte, en Venezuela, la modernidad militar de Nicolás Maduro se mide en litros de aceite quemado. Los tanques intimidantes de último modelo para “Nico”, son de “la guerra fría”, que ya se entumecidos por el óxido funcionan como chimeneas rodantes, que echa tanto humo que podrían abrir un nuevo ministerio, del “Cambio Climático Revolucionario”.
Nicolás Maduro insiste en demostrar su “poderío bélico”, pero lo que muestra son sus reliquias blindadas que parecen salidas de un museo soviético con goteras. Cada tanque necesita más oraciones que combustible; cada cañón dispara más recuerdos que proyectiles. Los soldados, resignados, van detrás de la caravana respirando humo negro, como si marcharan en honor a la neumonía.

El armamento venezolano ya no dispara: Tose y los fusiles tienen artritis, los aviones están en terapia intensiva y los radares sirven para sintonizar novelas mexicanas, en vez de detectar enemigos. La “defensa bolivariana” no es más que un coro de hierros oxidados afinados en tono menor.
Maduro, en su rol de comediante, perdón es decir, de comandante supremo
dijo :Vengan por mí y todos los soldados comancen las mazorcas de maíz y después se la tiran a la oruga de los tanques enemigos . Después de tirar tres mazorcas de maíz y el plan no les funcionó “pidió cacao’, (perdón).

Él presume de “la gran fuerza militar” que posee, pero lo que dirige es el circo mecánico de los tanques que revientan antes de avanzar, helicópteros que vuelan con el mismo entusiasmo de un abanico eléctrico, y misiles que probablemente terminan confundidos con los fuegos artificiales de algún carnaval.
Termina la guerra en Venezuela y los medios noticiosos sensacionalistas, tendrán como titulares: “Venezuela gana la guerra, al morir los enemigos de la risa”. ¡Las mazorcas de maíz hacen respetar la patria ! Mr. Pelucon recogerá sus barcos y se irá a comer TACOS en la frontera presumiendo que Nicolás se portó bien y todo fue bien y los soldados ganaron la guerra. Diosdado Cabello, Daisy Rodríguez, Vladimir Padrino y Nicolás Maduro, todos irán corriendo al baño para celebrar que van a votar el estrés y limpiarse el “fundillo por tenerlo embarrado”, de tanto susto.

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