Narcisismo en la era moderna en el zoológico político internacional

Por Santos Miguel González

En la jungla de concreto, en la política internacional abundan las hienas, los chacales y hasta los aristócratas de pavo real. Un espécimen particular que merece estudio : El rey león de melena dorada. Un raro espécimen de la jungla de MAGA, los súbditos se inclinan y lo alaban, cómo un ser mitológico allá bien trepado en la cima de la “Montaña”. A Trump lo veneran como si fuera la reencarnación de Zeus, Odín, César y Ramsés II…Todo en un mismo rugido.

Trump no habla: ruge y cada rugido se transforma en mandato aunque su eco suene más a “reality show” que a discurso de Estado. Sus seguidores lo aplauden con la devoción de fieles en el templo improvisado, convencidos de que el Olimpo, el Valhalla, el Coliseo romano y las pirámides de Giza han quedado pequeñas frente al nuevo altar naranja.

La política, cuando se mezcla con narcisismo, deja de ser gestión y se convierte en un zoológico y el león se cree, rey del mundo al salvar al mundo de siete guerras catastróficas inexistentes. Trump viven en el espejo mediático de un rey absoluto y totilarismo de su propio reflejo. La política absurda y sin sentido carece de orden y de ley que sirve pars atropellar a los inmigrantes y a los propios estadounidenses. Para Trump y los MAGA, abundan las propinas, las ganancias en las estacas de Wall Street, las regalías y las ganancias en las criptomonenas, aunque los aranceles arruinen cada día al pueblo y sus vecinos mexicanos y canadienses.

La verdad no se puede tapar con un dedo bajo el sol y todo narcisista necesita miles y miles de fieles y seguidores que agiten la gorras rojas como si fueran cálices en misa dominical. La Corte MAGA funciona como religión aunque persigue herejes (jueces, periodistas o ex colaboradores, y todo el que lo acusó aquel fatídico 6 de enero. Ahora a quienes se les lanza como una avalancha de “fake news”.

Otros leones del zoológico narcisista (súbditos) predican la buena nueva cómo si el presidente de Estados Unidos fuera el mesías de la era moderna: “Trump siempre tendrá la razón, incluso hasta cuando se equivoque”. Larga vida al rey Trump, que no está solo en la selva de los egos y en sus andanzas quijotescas lo acompañan Teodoro Obiang Nguema de Guinea Ecuatorial, Kim Jong Un de Corea del Norte, Vladímir Putin de Rusia y Nicolás Maduro que en el otro extremo de la mesa que cada vez que lo mira a Trump, grita, se agita, se vuelve sumiso y le dan ataques, mareos vómitos y diarreas.

La Corte MAGA, se llena de júbilo con aplauso eterno para el narcisista mayor, no basta con que el líder se idolatre; los fieles deben amplificar la adoración hasta niveles de ópera mitológica y comparten la misma dieta de atención, micrófonos y la eterna necesidad de los aplausos.

Moraleja de rugidos históricos:‘El espectáculo fascinantedel “trumpismo”, debe seguir y el narcisismo levantará multitudes, construirá templos de propaganda y hasta creará religiones políticas. Eventualmente el rugido se convierte en un eco vacío del león que se cree inmortal y acabará siendo recuerdo en libros de historias o tal vez, la historia seguramente recordará a Trump como un bufón sin corona en algún blog con vestidura extravagante.

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